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¿Soy realmente una víctima si mi pareja me amenaza con un arma?

  • Foto del escritor: El bufete de abogados García-Windsor, P.C.
    El bufete de abogados García-Windsor, P.C.
  • 15 sept 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 18 sept 2025

September 16, 2025

Cuando se habla de violencia doméstica, muchas personas imaginan agresiones físicas: moretones, fracturas o visitas a la sala de emergencias. Sin embargo, en muchos hogares de Dallas la violencia no deja huellas visibles. Aparece en los momentos de terror cuando un cónyuge saca un arma, la coloca sobre la mesa o incluso insinúa que podría usarla. Estas amenazas pueden no disparar una bala, pero destruyen la paz en casa: generan intimidación, pérdida de seguridad y un miedo constante. Muchas víctimas se preguntan si esas amenazas “cuentan” como violencia doméstica bajo la ley de Texas, especialmente durante un divorcio. La respuesta es sí. La violencia doméstica va mucho más allá de los golpes. Según el Código de Familia de Texas, mostrar o amenazar con un arma sí constituye violencia familiar y puede ser motivo de órdenes de protección, restricciones de custodia e impactos decisivos en un proceso de divorcio.

En GarciaWindsor, P.C., hemos visto cómo el uso de un arma como herramienta de control deja cicatrices emocionales profundas. Para empresarios, profesionales, padres y familias en Texas, este tipo de abuso desestabiliza cada aspecto de la vida. Entender cómo la ley trata estas amenazas (y cómo protegerse a sí mismo y a sus hijos) es vital al enfrentar un divorcio en el que las armas forman parte de la dinámica de poder.

Amenazas con armas como violencia doméstica

El Código de Familia de Texas §71.004 define “violencia familiar” como cualquier acto “destinado a causar daño físico, lesión corporal, agresión sexual, o una amenaza que razonablemente coloque a la víctima en temor de daño inminente.” Esta definición incluye explícitamente las amenazas.

Cuando un cónyuge apunta un arma durante una discusión, la exhibe para intimidar o pronuncia frases como “ya sabes lo que podría pasar si no haces caso”, la ley lo reconoce como violencia doméstica.

Esto es crucial porque muchas víctimas minimizan lo vivido al no haber lesiones físicas. Sin embargo, el temor a un daño inminente (la idea de que la muerte o una herida grave pueden ocurrir en segundos) es real y devastador. Los tribunales en el condado de Dallas han emitido órdenes de protección aun cuando nunca se jaló el gatillo.

El impacto psicológico en víctimas y niños

Los estudios muestran que quienes sufren violencia no física, como amenazas con armas, desarrollan traumas tan profundos como quienes padecen agresiones físicas. Vivir con el miedo constante de que un arma pueda usarse genera ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y dificultad para confiar en otros.

Para los niños, las secuelas son todavía más graves. Ver a un padre amenazar al otro con un arma deja huellas emocionales permanentes y condiciona la manera en que perciben la seguridad y las relaciones futuras.

En los casos de divorcio, los jueces evalúan siempre el interés superior del menor conforme al Código de Familia de Texas §153.002. Un padre que ha usado un arma como forma de intimidación puede perder la custodia o recibir visitas supervisadas. La seguridad de los hijos es prioridad absoluta.

Consecuencias en el divorcio cuando hay armas de por medio

Si un cónyuge ha utilizado un arma para controlar, el divorcio adquiere una dimensión urgente. La víctima puede solicitar órdenes de protección bajo el §85.001, que incluso pueden prohibir al agresor poseer un arma mientras dure la orden.

Además, estas amenazas influyen en distintos aspectos del proceso:

  • Custodia: el uso de armas en amenazas pesa en contra del agresor.

  • Manutención conyugal: conforme al §8.051, la violencia familiar dentro de los dos años previos al divorcio puede justificar el otorgamiento de pensión alimenticia al cónyuge víctima.

  • División de bienes: el §7.001 permite a los jueces considerar la violencia doméstica al dividir el patrimonio, pudiendo favorecer al cónyuge afectado.

Para empresarios y profesionales de Dallas, esto significa que proteger a la familia y al patrimonio depende de documentar y presentar estas amenazas de manera sólida en el tribunal.

Cómo probar las amenazas en corte

Uno de los mayores retos es la falta de pruebas físicas. Sin embargo, los tribunales aceptan diversas evidencias, tales como:

  • Reportes policiales de disturbios familiares.

  • Mensajes de texto o grabaciones que mencionen armas o amenazas.

  • Testimonios de testigos presenciales.

  • Informes periciales sobre el daño psicológico sufrido.

En GarciaWindsor ayudamos a nuestros clientes a reunir estas pruebas y presentarlas estratégicamente para proteger sus derechos.

Por qué muchas víctimas guardan silencio

El miedo a represalias, la dependencia económica o el temor de perder a los hijos hace que muchas víctimas no denuncien. En un estado como Texas, donde la posesión de armas es común, algunas sienten que nadie tomará en serio sus experiencias. Sin embargo, la ley es clara: amenazar con un arma es violencia doméstica. Existen medidas para proteger a las víctimas, y abogados con experiencia pueden hacer que esas protecciones se apliquen de inmediato.

Actúe antes de que el miedo se convierta en tragedia

Si su pareja le ha amenazado con un arma, usted ya es víctima de violencia doméstica, aunque nunca le haya golpeado. La ley de Texas lo reconoce y existen herramientas legales para protegerle a usted y a sus hijos.

En GarciaWindsor, P.C., entendemos lo aterrador que es vivir en un matrimonio donde las armas son parte de la intimidación. Nuestros abogados cuentan con décadas de experiencia en casos de violencia familiar en Dallas. Sabemos cómo conseguir órdenes de protección, proteger a los niños y defender el patrimonio cuando un arma entra en escena.

Su seguridad y su futuro importan. Llámenos hoy mismo y programe una consulta confidencial. Dé el primer paso hacia una vida sin miedo.


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